Cientificos descubren el punto débil que hace que el cáncer de pulmón se autodestruya

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Investigadores de NYU Langone han descubierto que desactivar una proteína crucial —la que protege a las células cancerosas de una vía de autodestrucción inducida por estrés— puede reducir significativamente la progresión de los tumores pulmonares. Crédito: lavidaes.org
Científicos del NYU Langone informan que la inhibición de una proteína protectora, que impide que las células cancerosas mueran por estrés, podría dificultar considerablemente el desarrollo de tumores pulmonares. Crédito: lavidaes.org

El crecimiento de los tumores de pulmón podría frenarse de una manera sorprendentemente directa: obligando a las células cancerosas a sucumbir al mismo estrés que ellas mismas generan. Un equipo de investigadores del centro médico NYU Langone Health descubrió que, al desactivar la proteína FSP1, las células tumorales quedan expuestas a un nivel de daño interno que ya no pueden tolerar, lo que provoca una caída drástica en el tamaño de los tumores.

El estudio se centra en un tipo específico de muerte celular llamado ferroptosis, un mecanismo natural que el cuerpo utiliza para eliminar células que atraviesan un estrés extremo. Este proceso ocurre cuando se acumula hierro dentro de la célula y se producen grandes cantidades de especies reactivas de oxígeno (ROS), moléculas altamente inestables que dañan proteínas, grasas y ADN. Para quienes no estén familiarizados con estos términos: los ROS son moléculas derivadas del oxígeno que, cuando se producen en exceso, generan lo que se conoce como estrés oxidativo, un proceso que deteriora y destruye estructuras celulares.

Aunque el cáncer también vive bajo este estrés constante, ha aprendido a blindarse. Una de sus defensas clave es la proteína FSP1, cuyo papel consiste en impedir que la ferroptosis ocurra. Sin esa protección, el tumor queda expuesto a su propio caos molecular.

Los resultados publicados el 5 de noviembre en Nature muestran que bloquear FSP1 en modelos animales con adenocarcinoma pulmonar —el subtipo más común de cáncer de pulmón en personas que no fuman y responsable de alrededor del 40% de los casos— reduce el crecimiento tumoral hasta en un 80%. El hallazgo ha sido descrito como un paso prometedor hacia nuevos tratamientos.

En este trabajo, los científicos utilizaron dos estrategias. Primero, crearon ratones cuyos tumores carecían del gen FSP1. En ellos, los tumores fueron notablemente más pequeños y la muerte celular aumentó. Luego probaron un inhibidor experimental llamado icFSP1, diseñado específicamente para anular la actividad de esta proteína. Los animales tratados vivieron más tiempo y obtuvieron reducciones de tumor comparables a las observadas mediante ingeniería genética.

También compararon FSP1 con otra proteína, GPX4, conocida por impedir la ferroptosis. El estudio sugiere que FSP1 es una diana terapéutica más atractiva, ya que parece ser más determinante para la supervivencia de las células de cáncer de pulmón, mientras que GPX4 interviene más en funciones celulares normales. Esta diferencia podría traducirse en menos efectos secundarios. Además, niveles elevados de FSP1 en pacientes humanos con LUAD se asociaron a una menor probabilidad de supervivencia, algo que no se observó con GPX4.

El equipo ahora estudia formas de perfeccionar estos inhibidores y evaluar su potencial en otros tumores sólidos, incluidos los de páncreas. La meta es transformar esta vía biológica en terapias reales que puedan aprovechar la vulnerabilidad del cáncer ante su propio estrés oxidativo.

Como destacó Katherine Wu, investigadora del estudio, el objetivo es llevar este principio desde el laboratorio hacia tratamientos clínicos que permitan recurrir a la ferroptosis como una nueva herramienta terapéutica. Convertir la fragilidad interna del cáncer en su propio punto débil podría abrir un camino totalmente nuevo para combatir la enfermedad.

Fuentes, créditos y referencias:

Thales Papagiannakopoulos, Targeting FSP1 triggers ferroptosis in lung cancer, Nature (2025). DOI: 10.1038/s41586-025-09710-8. www.nature.com/articles/s41586-025-09710-8

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