Vea También
![]() |
| Una nueva investigación revela que la Caldera McDermitt podría contener algunos de los mayores recursos de litio jamás identificados a nivel mundial. Crédito: lavidaes.org/IA |
Bajo un antiguo cráter volcánico en la frontera entre Nevada y Oregón yace un volumen de arcillas ricas en litio tan enorme que podría modificar durante décadas el mercado global de baterías. Un estudio reciente publicado en Science Advances sostiene que la caldera de McDermitt podría contener entre 20 y 40 millones de toneladas métricas de litio, posiblemente el mayor depósito identificado hasta ahora. Si se toma el precio promedio de contrato del carbonato de litio en EE.UU. —unos 37.000 dólares por tonelada— el valor total rondaría los 1.5 billones de dólares.
Toda esta reserva se encuentra dentro de una caldera volcánica, un cráter enorme formado cuando una cámara de magma se vacía y colapsa. En este caso, el sistema abarca cerca de 45 kilómetros de norte a sur y 35 kilómetros de este a oeste. El trabajo fue liderado por Thomas R. Benson, PhD, de Lithium Americas Corporation, especialista en cómo se originan minerales ricos en litio en terrenos volcánicos.
Hace unos 16 millones de años, una erupción colosal drenó gran parte del magma bajo esta región y dejó atrás capas masivas de ceniza caliente que más tarde se solidificaron en roca volcánica. Con el tiempo, el cráter alojó un lago persistente que acumuló cenizas, fango y sedimentos. De ese proceso surgieron arcillolitas lacustres —rocas formadas en ambientes de lago— que atraparon grandes cantidades de arcillas enriquecidas en litio.
Mientras tanto, en las profundidades del sistema, continuó ascendiendo magma que liberaba fluidos hidrotermales, es decir, agua muy caliente cargada de minerales disueltos que circulaba bajo la superficie. Estos fluidos extrajeron litio del vidrio volcánico y lo movieron hacia los sedimentos húmedos del lago. Allí comenzó una transformación: primero, el barro se convirtió en esmectita, una arcilla rica en magnesio capaz de absorber litio entre sus capas; después, fluidos aún más calientes alteraron esa esmectita y generaron illita, una arcilla con potasio que retiene el litio con mucha mayor fuerza.
En la zona de Thacker Pass, esa franja de illita forma un paquete de unos 30 metros de espesor y presenta concentraciones que varían entre el 1.3 % y el 2.4 % de litio en peso, aproximadamente el doble de lo que ofrecen otros depósitos típicos de arcillas. Informes recientes señalan que esta capa de alta ley está muy cerca de la superficie, lo que permite planificar minería a cielo abierto sin necesidad de excavar demasiado profundo.
El interés mundial por un depósito así es evidente: el litio, pieza clave de las baterías de ion litio, se mueve entre electrodos para almacenar y liberar energía. Este tipo de batería alimenta móviles, computadoras, vehículos eléctricos y sistemas que equilibran la electricidad procedente del viento y el sol. Las proyecciones apuntan a que la demanda global podría alcanzar un millón de toneladas por año para 2040, ocho veces el nivel de producción registrado en 2022. Un recurso tan concentrado en una sola cuenca despierta inevitablemente la atención de gobiernos y empresas que miran a las próximas décadas de transición energética.
Este tipo particular de depósito tiene otra ventaja: las arcillas se encuentran en capas amplias y relativamente someras, lo que reduce el strip ratio (la cantidad de roca estéril que debe retirarse por cada tonelada de mineral útil). En comparación con minas profundas de roca dura, esto implica menos voladuras y un consumo energético menor por tonelada de litio extraído. Como las zonas más ricas están cerca de la superficie en Thacker Pass, es posible dirigirse directamente hacia las capas con mayor concentración.
Sin embargo, una reserva tan grande también trae consigo discusiones complicadas sobre agua, vida silvestre y el valor cultural del paisaje. Comunidades tribales y ganaderas han expresado preocupación por cambios potenciales en manantiales, áreas de pastoreo y sitios sagrados. Sus defensores resaltan que un depósito somero puede afectar menos territorio que múltiples minas dispersas en otras regiones. Sus críticos responden que incluso una sola excavación extensa puede alterar aguas subterráneas, generar polvo y fragmentar hábitats si no se controla con rigor.
Extraer litio de arcillas no es tarea fácil: el metal está atrapado dentro de minerales y no en salmueras líquidas. Para liberarlo, los ingenieros deben triturar la arcilla, aplicar procesos de lixiviación, usar soluciones químicas específicas y luego recuperar el litio sin disparar el consumo de agua ni la producción de residuos.
Los geólogos que estudian McDermitt ven en este lugar una receta particular: magmas con química peralcalina —ricos en sodio y potasio, elementos que retienen litio al enfriarse—, una cuenca cerrada de gran tamaño y un calentamiento prolongado que permitió que los fluidos modificaran las rocas por millones de años. Posteriormente, la caldera experimentó un proceso de resurgencia, un levantamiento causado por la entrada de nuevo magma que fracturó el terreno superior y creó caminos por donde circularon fluidos calientes, concentrando la formación de illita rica en litio hacia el margen sur.
Con este modelo, los equipos de exploración buscan otras cuencas volcánicas que compartan esta combinación: química magmática compatible, huellas de antiguos lagos y señales claras de circulación hidrotermal. Hasta ahora, pocas regiones en el mundo presentan condiciones tan favorables como McDermitt.
Este depósito destaca por su escala, su accesibilidad y su química inusual. A la vez, forma parte de un entorno vivo donde ya existen derechos, historias y relaciones entre las personas, el agua y el territorio. Las decisiones que se tomen pronto definirán si estas arcillas continúan guardando su litio o si terminan dentro de las baterías de vehículos y sistemas eléctricos del futuro.
Lo que sí ha dejado claro McDermitt es que los minerales críticos pueden esconderse en lugares inesperados dentro de antiguos sistemas volcánicos. Para quienes siguen de cerca el clima y la tecnología, esta historia conecta directamente procesos geológicos profundos con los dispositivos y redes energéticas que usamos todos los días.
Breve glosario: “Caldera” es un gran cráter volcánico formado por el colapso de una cámara de magma; “illita” y “esmectita” son tipos de arcillas; “lixiviación” es un proceso donde un líquido arrastra y separa minerales valiosos de una roca.
Fuentes, créditos y referencias:
Thomas R. Benson et al, Hydrothermal enrichment of lithium in intracaldera illite-bearing claystones, Science Advances (2023). DOI: 10.1126/sciadv.adh8183

