Los neandertales buscaban mujeres y niños para practicar el canibalismo

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Surge evidencia de que ciertos neandertales podrían haber sido canibalizados deliberadamente durante enfrentamientos del Pleistoceno tardío. Crédito: lavidaes.org/IA
Un nuevo análisis apunta al canibalismo selectivo de los neandertales, vinculado a encuentros hostiles en el Pleistoceno tardío. Crédito: lavidaes.org/IA

Hace unos 45,000 años, en lo que hoy es Bélgica, un grupo de mujeres y niños neandertales terminó sus días de una manera tan violenta que aún hoy sorprende a los especialistas. Sus huesos, hallados en el complejo de cuevas de Goyet, revelan una historia dura: fueron asesinados y consumidos por otro grupo de neandertales. Lo más revelador es que no se trataba de miembros de la misma comunidad, sino de forasteros. Así lo confirma un análisis reciente publicado en Scientific Reports.

La evidencia apunta a tensiones serias entre grupos neandertales en los últimos miles de años antes de que desaparecieran de esta región. En un paisaje frío durante el Pleistoceno —un periodo marcado por repetidas glaciaciones— distintos grupos competían por recursos y territorio. Y al parecer, en momentos de conflicto, algunos neandertales no dudaron en convertir a outsiders en presas.

El equipo que lidera este estudio está encabezado por Quentin Cosnefroy, paleoantropólogo de la Universidad de Burdeos. Su trabajo se centra en cómo la forma del fémur y la pelvis refleja patrones de movimiento en humanos y primates. En Goyet, su investigación se entrelaza con otro contexto importante: mientras estos neandertales vivían allí, Homo sapiens avanzaba hacia el norte de Europa, como lo muestran excavaciones en Ilsenhöhle (Alemania) que confirman nuestra presencia en la zona hace 45,000 años.

Esos primeros grupos de humanos modernos llevaban herramientas distintas y cazaban animales propios de la Edad de Hielo. Los neandertales, por su parte, ya seguían tradiciones líticas diferentes entre sí y buscaban los mejores territorios para cazar. En un entorno apretado y competitivo, ser un grupo aislado aumentaba el riesgo de ser visto como recurso, no como vecino.

Este estudio presenta restos neandertales recuperados de la Caverna Troisième de Goyet. La identificación genética del sexo muestra XX para las hembras y XY para los machos, con colores coincidentes que resaltan los huesos del mismo individuo. Crédito: Scientific Reports. Haga clic en la imagen para ampliarla.
Entre los materiales analizados se encuentran especímenes neandertales de la Caverna Troisième de Goyet. Los investigadores utilizaron marcadores genéticos para determinar el sexo (XX para hembra y XY para macho) y agruparon los restos de un mismo individuo por tonos de color. Crédito: Scientific Reports.

Cuando los arqueólogos buscan señales de canibalismo antiguo, revisan marcas muy específicas: cortes realizados con herramientas de piedra, fracturas diseñadas para extraer médula y restos tratados igual que los huesos de animales. En sitios como Moula Guercy (Francia) se ha visto este patrón, asociado sobre todo a situaciones de estrés alimentario. Pero en Europa existen varios tipos de prácticas documentadas: canibalismo por supervivencia, uso funerario de los cuerpos y exocanibalismo, que se refiere a comer a individuos ajenos al grupo. Este último suele aparecer en contextos de violencia, asaltos o guerras pequeñas.

En Goyet, casi un tercio de los fragmentos óseos neandertales muestran cortes, golpes y señales claras de extracción de médula. En las mismas capas se encontraron restos de caballos y renos también descuartizados, además de huesos humanos reutilizados como herramientas. Todo apunta a un procesamiento sistemático.

Para entender quiénes fueron las víctimas, Cosnefroy y su equipo analizaron cien fragmentos y lograron identificar restos pertenecientes a seis individuos. Extrajeron ADN antiguo —material genético preservado en huesos y dientes— y con ello confirmaron el sexo: cuatro eran mujeres adultas o adolescentes, mientras que las otras dos víctimas eran un niño y un bebé varón recién nacido. El análisis genético mostró que las mujeres no estaban emparentadas estrechamente, algo que sugiere que formaban un grupo independiente.

También midieron isótopos estables en colágeno. Para quien no esté familiarizado: los isótopos son versiones de un mismo elemento químico que difieren en su masa, y su proporción en los huesos permite saber aproximadamente qué comían las personas y de qué región provenían. En este caso, las firmas químicas coincidían entre sí, pero diferían de otros neandertales locales. Todo indica que las víctimas pertenecían a un grupo no residente.

La reconstrucción virtual de los huesos de las piernas reveló que las mujeres eran más bajas y de complexión más ligera que otros neandertales europeos. No presentaban las adaptaciones óseas típicas de individuos muy móviles, así que probablemente vivían dentro de un territorio restringido.

Otros yacimientos prehistóricos muestran que el canibalismo puede estar directamente ligado a conflictos. En Gran Dolina (España), restos de Homo antecessor muestran ataques repetidos donde jóvenes y adultos fueron consumidos. En el caso de Goyet, el perfil de las víctimas —mujeres pequeñas, individuos jóvenes y un recién nacido, todos de otro grupo— encaja mejor con exocanibalismo dirigido a rivales que con un acto desesperado dentro del mismo clan.

Investigaciones en El Sidrón (España) sugieren que los neandertales seguían un sistema patrilocal: los hombres permanecían en su zona y las mujeres se desplazaban a otros grupos. Esto significa que las mujeres tenían linajes mitocondriales más diversos. Si este patrón era común, capturar mujeres forasteras habría sido una forma extrema de debilitar a un grupo vecino atacando su capacidad de futuro.

En ese contexto, que las víctimas de Goyet fueran mujeres y niños no parece casualidad. Más bien apunta a un acto estratégico en un periodo de tensiones crecientes, cambios culturales y competencia con nuevos grupos humanos.

Estos hallazgos desmontan visiones simplistas de los neandertales como criaturas brutales o como parientes pacíficos. El caso de Goyet muestra una organización social compleja, lealtad interna fuerte y decisiones muy duras respecto a los forasteros. Y demuestra cuánto puede revelarse combinando microscopia de marcas de corte, química ósea y genética antigua.

En conjunto, la evidencia sugiere que los restos de Goyet registran un episodio de violencia entre grupos neandertales que vivían bajo presión ecológica y cultural. Un fragmento oscuro, pero fascinante, de nuestra historia profunda.

Fuentes, créditos y referencias:

Quentin Cosnefroy et al, Highly selective cannibalism in the Late Pleistocene of Northern Europe reveals Neandertals were targeted prey, Scientific Reports (2025). DOI: 10.1038/s41598-025-24460-3

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