Científicos revelan restos de un tiburón gigante — más grande que cualquier especie viva actual

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Una reconstrucción artística muestra un enorme tiburón ápice de ocho metros acercándose a un plesiosaurio de cuello largo, capturando una cacería prehistórica que tuvo lugar en aguas australianas hace 115 millones de años. Crédito: Polyanna von Knorring, Museo Sueco de Historia Natural.
Esta representación detallada muestra un tiburón depredador gigante de ocho metros siguiendo a un plesiosaurio de cuello largo vulnerable en antiguos mares australianos que datan de hace 115 millones de años. Crédito: Polyanna von Knorring, Museo Sueco de Historia Natural.

Un equipo internacional de investigadores, en el que participaron universidades de varios continentes y científicos de Columbus State University, logró recuperar una pieza clave que cambia la historia evolutiva de los tiburones. Al revisar fósiles que llevaban décadas guardados en una colección, encontraron pruebas de que los tiburones gigantes aparecieron muchísimo antes de lo que la ciencia creía.

El nuevo estudio, publicado en Communications Biology, describe a un tiburón lamniforme extinto —un grupo que incluye a especies actuales como el tiburón blanco y el mako— que representa el ejemplo más antiguo conocido de un tiburón de tamaño gigantesco. Este hallazgo empuja hacia atrás la evolución del “mega-cuerpo” en los tiburones modernos, mostrando que esta tendencia surgió mucho antes de lo pensado.

El trabajo estuvo liderado por el Dr. Mohamad Bazzi de Stanford University, junto con el Dr. Mike Newbrey del Departamento de Biología de Columbus State y la exalumna Tatianna Blake. El punto de partida fueron fósiles procedentes de la Formación Darwin, en Australia, recolectados en los años 80 y prácticamente olvidados hasta que el equipo decidió analizarlos con nuevas técnicas.

El conjunto de fósiles incluía vértebras de aproximadamente 115 millones de años. A partir de ellas, los científicos estimaron que el tiburón medía entre 6 y 8 metros de longitud y pesaba más de 3 toneladas. Para que cualquier lector lo entienda: la vértebra es uno de los pocos elementos que permite calcular el tamaño de tiburones extintos, ya que sus esqueletos son de cartílago, un material que casi nunca fosiliza.

Antes de este hallazgo, se pensaba que los tiburones lamniformes alcanzaron tamaños gigantes en el Cretácico tardío (entre 100.5 y 66 millones de años atrás). Pero estos nuevos restos empujan ese origen al Cretácico temprano (145.1 a 100.5 millones de años), un período más frío, lo que abre nuevas preguntas sobre qué condiciones ambientales favorecieron la aparición de depredadores tan enormes.

Según Newbrey, uno de los puntos clave fue desarrollar un método más sólido para calcular tamaños corporales. Para ello, el equipo elaboró un conjunto de datos completamente nuevo con vértebras de diez especies actuales de tiburones lamniformes cuya longitud total sí está bien documentada. Esto permitió comparar proporciones y evitar errores comunes al trabajar con material incompleto.

A la izquierda se encuentra uno de los fósiles gigantes de cardabiodonto (NTM P22-33), de 12,5 cm de diámetro (imagen proporcionada por el Dr. Mohamed Bazzi). A la derecha se encuentran los elementos fósiles anterior, posterior y dorsal de un tiburón blanco adulto de 5 metros (16,4 pies), Carcharodon carcharias (LACM I-35875-1). Crédito: Mike Newbrey.
La imagen izquierda muestra un fósil gigante de cardabiodonto (NTM P22-33) de 12,5 cm de diámetro, proporcionado por el Dr. Mohamed Bazzi. La imagen derecha muestra muestras fósiles de la parte anterior o posterior, dorsal y de otros tamaños de un tiburón blanco adulto (Carcharodon carcharias, LACM I-35875-1) de 5 metros de largo (16,4 pies). Crédito: Mike Newbrey.

Newbrey explicó que, hasta ahora, los investigadores podían obtener estimaciones aproximadas, pero sin una manera confiable de evaluar cómo influían las diferencias entre especies modernas al usar sus proporciones para interpretar fósiles. El nuevo enfoque llena ese vacío y sienta las bases para estudiar mejor la evolución del gigantismo en tiburones antiguos.

El estudio también resalta cómo proyectos así pueden transformar la vida de estudiantes. Tatianna Blake, quien comenzó colaborando en esta investigación durante su grado en biología, terminó convirtiéndose en coautora del artículo. Aunque su carrera después tomó rumbos inesperados —desde servir como oficial de logística en el Ejército de EE.UU. hasta enseñar ciencias acuáticas y astronomía—, hoy aspira a ingresar a un doctorado en ciencias marinas gracias a la inspiración recibida en este trabajo.

Ella misma lo recordó: “Trabajar con fósiles reales y generar datos originales me abrió la puerta a un mundo que no había considerado. Comprendí el impacto que puede tener la investigación y cómo puede cambiar tu camino académico”.

Para Newbrey y otros docentes, involucrar a estudiantes en investigaciones auténticas es una prioridad. Lo consideran esencial para que puedan aplicar lo aprendido y vean cómo el trabajo científico se conecta con su comunidad y con su futuro profesional.

Más allá del impacto educativo, este descubrimiento tendrá un papel importante en futuros estudios. El tiburón descrito en esta investigación antecede a otros gigantes conocidos, y el método de estimación de tamaño permitirá entender mejor cómo factores ecológicos, climáticos y evolutivos dieron forma a los depredadores marinos más formidables.

El equipo destaca que este enorme lamniforme vivió en una época relativamente fría, lo que sugiere que su tamaño pudo haber sido una ventaja para sobrevivir en aguas templadas. En biología, se denomina nicho —un concepto que muchos lectores quizá no conozcan— al “papel ecológico” que ocupa un organismo: su función en el ambiente, el espacio que utiliza y los recursos que explota. En este caso, el tiburón gigante pudo ocupar un nicho que hoy está cubierto por especies modernas de gran tamaño.

Poder estimar el tamaño corporal a partir de vértebras aisladas abre la puerta a responder preguntas mucho más amplias: cómo afectó el cambio climático a los tiburones del pasado, por qué algunos grupos se volvieron gigantescos y cómo estas adaptaciones moldearon los ecosistemas marinos durante millones de años.

Fuentes, créditos y referencias:

Mohamad Bazzi et al, Early gigantic lamniform marks the onset of mega-body size in modern shark evolution, Communications Biology (2025). DOI: 10.1038/s42003-025-08930-y

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