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La industria militar global acaba de recibir un mensaje contundente desde China: un fabricante privado asegura haber iniciado la producción en masa de un misil hipersónico de alto rendimiento y sorprendentemente barato. El anuncio ha despertado un interés enorme porque sugiere un cambio profundo en cómo se desarrollan y fabrican este tipo de armas.
La empresa pekinesa Lingkong Tianxing Technology difundió un video en el que muestra al misil YKJ-1000 en pleno vuelo, acompañado de imágenes reales del impacto en un campo de pruebas desértico. Según la compañía, este modelo ya está fabricándose a gran escala y su precio sería solo una décima parte del de los misiles tradicionales. Los misiles “hipersónicos” son aquellos capaces de viajar a más de cinco veces la velocidad del sonido. Esa velocidad se expresa como Mach; por ejemplo, Mach 5 equivale a unos 6.100 km/h.
El YKJ-1000 puede recorrer entre 500 y 1.300 km y alcanzar velocidades de Mach 5 a Mach 7, manteniendo propulsión continua durante unos seis minutos. Todo el sistema está pensado para operar desde un lanzador oculto dentro de un contenedor similar a los que se usan en barcos y camiones, lo que le da una movilidad discreta tanto en tierra como en el mar.
En el video puede verse cómo un camión despliega patas estabilizadoras antes del lanzamiento; luego aparece una secuencia animada que muestra al misil corrigiendo su trayectoria de manera autónoma y esquivando defensas enemigas. Finalmente, una grabación real confirma el impacto mediante un picado muy pronunciado en la fase final del vuelo. Otra animación incluso representa una formación de ocho misiles avanzando hacia Japón y atacando varios puntos estratégicos al mismo tiempo.
La compañía insiste en que el sistema no necesita vehículos especiales. Afirman que es posible dispararlo desde plataformas móviles comunes, incluso marítimas. Su misión principal sería ejecutar ataques rápidos y precisos contra objetivos de gran valor situados lejos de la línea de frente, además de realizar reconocimiento a alta velocidad gracias a sensores avanzados, dispositivos capaces de captar información visual, térmica o electromagnética en tiempo real.
La estrategia de bajo costo de la empresa se basa en una idea que está ganando fuerza a nivel global: sustituir programas militares enormes, lentos y costosos por sistemas fabricados a partir de cadenas de suministro civiles, componentes baratos y procesos industriales optimizados. Mientras Estados Unidos sigue invirtiendo miles de millones en programas hipersónicos, China apuesta por modelos escalables y económicos a través de compañías privadas.
Lingkong Tianxing asegura haber construido un ecosistema propio capaz de manejar todo el proceso: propulsión, aerodinámica, control de vuelo y protección térmica. Para abaratar aún más los costos integran chips de uso comercial y materiales industriales comunes. La empresa también afirma contar con las certificaciones militares necesarias dentro de China.
El YKJ-1000 es solo el primer paso. La firma planea desarrollar una versión “inteligente”, equipada con coordinación de enjambre, una tecnología que permite a varios misiles comunicarse entre sí y actuar como un grupo sincronizado. Además, trabajan en una plataforma de producción impulsada por IA para pasar del desarrollo experimental a la fabricación a gran escala.
Sorprendentemente, también mencionaron un proyecto civil: un avión capaz de alcanzar Mach 5 que, según estiman, permitiría viajar a cualquier parte del mundo en una hora. Su primer vuelo de prueba estaría programado para 2027 y la fase completa de experimentación para 2030.
Esta combinación de armas hipersónicas baratas, producción masiva y ambiciones tecnológicas civiles deja claro que la competencia por el dominio de la velocidad extrema no acaba de comenzar: acaba de cambiar de ritmo.
